Poesía

 

Accésit: “Poesías”

 

 

Marcos Cuevas  Ortega.

IES Rosa Chacel 

Colmenar Viejo. Madrid.

 

 

 Voy detrás de esa hoja

que desprendida

de la truncada rama

que le dio vida

vuela incesante

 

Voy detrás de esa hoja

que el viento lleva

por las montañas y valles

y por veredas,

por los caminos

y los bosques fragantes de  verdes pinos

 

Voy detrás de esa hoja

que se ha posado

sobre las aguas verdes

del verde lago y que navega

 

Voy detrás de esa hoja

porque soy viento

pero yo quiero

 enrolarme en las aguas

de  marinero

 

 

Voy detrás de esa hoja

Que se va hundiendo

y hasta el fondo del lago

seguirla quiero, porque

esa hola lleva en ella un verso.

 

 

 

 

 

Libertad,

libertad de pensamiento

de palabra y de obra.

Libertad en las entrañas fecundadas

 de una vida que comienza.

Libertad

en los ojos que preguntan y se les niega la respuesta

Libertad en las manos que se unen

sin razas  y sin fronteras.

Libertad, que eres sangre derramada sobre las negras aceras, anónima melodía que se filtra por las puertas. Libertad, tu grito me llena el alma

Y la rompe en mil poemas.

 

 

 

 

 

No olvidaré tus manos, tus manos son azucenas son dos palomas blancas que se agitan y vuelan,

Son la música que rasga     

las cuerdas de mi conciencia

y que mi alma despierta.

Alondras de rocío

que beben en mis ojos

y recorren mi cuerpo como un suave soplo.

No olvidaré tus manos,

unas manos sin rostro o unas huellas sin pasos

un río sin caudal

un dibujo sin trazos.

 

 

 

 

 

Qué dulce secreto de místico encanto

Guardan esos lagos de cálido ardor que dulce secreto que hasta el mismo llanto

De tus ojos negros, dice que es amor.

 

Envidia tenía la dorada luna

de las perfecciones de tu blanca tez    

y envidia tenía la clara laguna            

de la luz de tus ojos, clara palidez.

 

 

 

 

La Iglesia de pueblo con su campanario

las blancas casitas de dulce candor     

y en la casa el canto del preso canario 

y en la calle el canto del libre gorrión.

 

Al sol que sus rayos cede cada día

y así   iluminando el triste existir

de miles de hombres que creen en su vida es nacer, llorar, sufrir o morir.

 

Tras el horizonte de la negra duna,

librando a la tierra de su oscuridad

ya oculta la luz de la opaca luna

ya se alza en el cielo su gran majestad.

 

El fuego es la vida de miles de seres

y a miles de seres la muerte provoca de momentos tristes y también alegres

reúne y escoge, dispersa y desboca.