PROSA
Accésit: "Negro destino"
IFP “Virgen de la Paloma”
(Madrid)
NEGRO DESTINO
El destino le había jugado a Ángel un don muy especial: todo le salía mal. No
era guapo, y su aspecto físico general dejaba mucho que desear. Quizá los únicos que habían reparado en él para algo más que para criticar sus zapatos, habían sido sus padres. Incluso este
interés desapareció por completo cuando nació la hermana menor
del muchacho.
Desde aquel momento se convirtió para su familia en aquel chico mediocre al que todo le salía al revés.
Era fácil predecir el tiempo observándole. Si salía a pescar no cabía duda de que se
avecinaba un chaparrón aunque cinco minutos antes luciese un sol
abrasador. Si
hubiese sido agricultor probablemente
se hubiese producido una sequía como no
recordaban los más viejos del lugar.
A pesar
de todo, Ángel se
mostraba cariñoso con su familia. Así y un día le regalo un cartón
de tabaco a su padre. Lo que no sabía, era que su padre había decidido dejar de fumar el día anterior.
Sin
embargo había algo que se le daba bien,
la química. En ella se refugiaba de sus
desgracias y había días en los que no salía de su cuarto, dónde se dedicaba
a sus experimentos. Tampoco en esto tuvo mucha suerte, ya que desde pequeño había decidido ser
periodista.
Contra
todo pronóstico Ángel creció, y
pasó de ser un niño
desafortunado,
a ser un hombre con mala suerte. Al fin, y gracias a la influencia de un tío suyo consiguió colocarse
en la redacción de un periódico de
tirada regional. En este puesto
no le fue mejor que en el
resto de su vida. Nunca lograba una
buena noticia.
Cuando le enviaban cubrir un suceso jamás llegaba a tiempo. Al llegar al lugar del evento
observaba impotente y apenado que su grabadora no tenía pilas,
mientras los demás reporteros corrían a sus redacciones con los carretes
cargados de fotos y guardando sus notas y grabaciones en los bolsillos.
Pero un día algo hizo click
en la cabeza
de Ángel y ya no pudo más. Aquello había llegado demasiado lejos,
Ya estaba bien de que el destino jugase con él. Estaba dispuesto a coger las
riendas de su propio futuro. Y preparó un plan. Esta vez llegaría el primero al lugar de la noticia. Es más, sin llegar al lugar del hecho él ya sabría lo que
había acontecido,
él mismo provocaría la noticia.
Decidido a triunfar
desempolvó algunos libros de química y buscó en ellos hasta que encontró la
manera de fabricar un explosivo plástico de alta potencia. Tres horas después, miró orgulloso su creación: una bomba con temporizador capaz de trasladar
la Puerta de Alcalá hasta Calcuta vía aérea.
A partir de aquí el plan se
desarrolló de la siguiente manera:
7:15 AM
Está amaneciendo y la claridad empieza a
reinar en el cielo. Ángel ajusta con sumo cuidado el temporizador para que la bomba
estalle a las
nueve,
estimando que a esa hora la
Glorieta de Bilbao registra el mayor número posible de personas. Después de
cerciorarse de que nadie le mira,
introduce la bomba
en una papelera.
7:47 AM
El periodista se dirige tranquilamente a la
redacción de su periódico y con una sonrisa de oreja a oreja comienza a
redactar el artículo referente al atentado de Bilbao cuando él sabe que todavía
falta más de una hora para que la bomba estalle. Las palabras fluyen de sus
manos con una facilidad que nunca había conocido .
8:16 AM
A esta hora se las apaña para que el artículo
entre directamente en prensa sin que pase por otras manos que las suyas, y el
artículo sale impreso en la edición de la
tarde. Ángel ebrio de triunfo va a su casa a disfrutar de un merecido descanso durante el cual sueña con convertirse en el más
prestigioso, periodista del mundo a
costa de las insignificantes vidas de un puñado de
personas.
8:45 AM
Inmerso en sus sueños de gloria sin límite, no despierta hasta la noche, baja
a la calle y compra el periódico comprobando feliz que su artículo ocupa la primera página. Decide ver el resultado
de su obra y silbando alegremente se dirige a la Glorieta de Bilbao. Al llegar al lugar del hecho comprueba con sumo espanto
que no hay coches de policía, edificios en ruinas, ni personas ensangrentadas, En ese momento comprendió su error. Esa
mañana había dispuesto el temporizador a las nueve sin darse cuenta de que la
pantalla digital mostraba las letras PM, lo
cual significaba que la bomba no había estallado a las nueve de la mañana,
sino que haría explosión a las nueve de la noche.
Horrorizado miró su reloj que
marcaba las 8:59 PM. Nunca llegó a terminar el paso que dio para empezar a correr y todo se convirtió en un mar de llamas y truenos.
De esta manera Ángel murió
como había vivido; victima de su negro
destino.