Poesía

 

Accésit: “La última Joya”

 

Gema Senderos Yebes

Madrid III INBAD



LA ULTIMA JOYA

 

Ahora ya, agotadas todas las gotas de una vida

y de luces habiendo perdido el menor rastro

después de siglos contraídos en segundos buscando el ú1timo

recuerdo,

!a última imagen,

sólo queda abrirse y dejarse arrastrar por el viento y

dejarse gastar los oídos por todos los sonidos.

Y confiar en nada, como si nada fuera Dios vestido de vacío.

Ahora ya, sólo queda darle la última vuelta, la  que rompe el limite

a este gran agujero,

y así, de serpientes sedadas hecho el corazón

transformar  la negra tristeza en luz azul y como cuando un día

empieza.

 

Y buscar calor en el frío,

y curva en la línea mas recta

y encontrarle los aromas a una gran niebla de nada.

 

Y confiar  en nada, confiar en nadie, como si  fuera  Dios

vestido de vacío.

 

Ahora ya, la última frontera traspasada,

el día titulado "más allá de todos"

sólo queda, con la libertad que da el saberse fuera de sitio

abrirse a la corriente, al gran río.

Cuando ya encuentras

calor en el frío

curva en lanea

luz en el vacío.

No desearía convertirme en larva

encerrada en su propio cielo blanco de espejismo.

Esperando en lo eterno una ilusión descolorida a

fuerza de tiempo fogoso de Dios,

en artificio del tiempo,

ni en soeces arrugas que  no esconden tras de si peso alguno de

vida.

 

No desearía quedarme truncada, y recibir los olores

de una niebla perdida en paraíso

que en realidad no existe.

Ni a las fuerzas  indiferentes del  viento les  gustaría tanto

desperdicio.

Tanto ojo, y manos, y dedos, y familias de luces

perdidas en su propio laberinto-oropel.

 Ni yo tampoco jamás me lo perdonaría.

Antes de meterme en el perfecto espejismo

de noche azul-recuerdo,

le pido, con la parte más lejana de mi corazón

(aquella que ya no es corazón, sino principio blanco)

a la digna indignación.

Que venga una noche a robarme  el sueño

Para que salte con lo que quede de mi alma

adonde no soy yo misma.

 

Eras hilo que flotaba en línea fina.

Tu encanto volaba entre inconsistencias

de ternura blanca.

 

Mano ligera de rayos que hacia ti me atraían,

cuando tus hilos danzaban tan reales, jugando a no ser nada

 Me cogía tanto del pañuelo que se hacia mi alma

esa extraña habilidad tuya

de danzar al son que yo nunca oía,

 

Encanto hecho palabra, imagen y tacto y presencia

y esencia imagen de la vida girando y perdonando mi miseria.

 

Y tu encanto, línea fina

bailando siempre al son que nunca oía.

 

Entre inconsistencias de ternura,

con cautela, tu tela de miradas rodeándome, me cogías

de los ojos y las manos

y ponías a tu abrigo mi alma y mi cuerpo

y tus hilos danzaban, volaban tus encantos

dejando tras de sí dibujos de belleza derrochada.

 

 

Seudónimo: "Más aire que sustancia"